Tercera etapa
Se caracteriza por un cierto desorden. Con la muerte del llamado “Siervo de la Nación”, se crea un vacío en el mando del ejército insurgente y los realistas, aprovechando esto, al mando del temible General Calleja, logran rehacerse y recuperar la ofensiva. En este periodo se rinde el último gran reducto insurgente y, técnicamente, los leales a la corona han ganado la guerra. Sólo unas cuantas partidas, como la que comandaba Vicente Guerrero (en el sur), siguieron al pie de lucha. Esta etapa terminaría en febrero de 1821 con la firma del importante “Plan de Iguala”.
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